Aterrizar en los mercados de la Costa Chica de Guerrero, caminar por los tianguis de la Ciudad de México o escuchar la plática cotidiana en un pueblo de los Valles Centrales de Oaxaca es presenciar una lección de lingüística en tiempo real. En esos rincones no hay diccionarios de pasta dura ni sesudos académicos dictando cátedra con toga y birrete. Lo que hay es un idioma vibrante, con ritmo, maña y una capacidad infinita para adaptarse al entorno. A quienes nos hemos dedicado a la enseñanza de la gramática y al análisis del lenguaje nos toca ver con frecuencia una fascinación —y a veces un temor desmedido— por lo que dicta la Real Academia Española (RAE) . Sin embargo, cuando observamos el mapa lingüístico real de nuestro país, salta a la vista una verdad contundente: el idioma no nace en Madrid ni se valida en sus gabinetes; se inventa todos los días en la calle . El choque cultural y lingüístico: Chilangos y costeños confrontan la norma académica que intenta imponerse sobre el ...
El español que se habla en México es un universo fascinante, pero cuando te adentras en las tierras surianas de nuestro país, el lenguaje adquiere una música y un ingenio únicos. Si has caminado por los mercados de la Costa Chica o Costa Grandes escuchado el fluidísimo hablar costeño, seguro te has topado con un término que no vas a jallar en los diccionarios de la Real Academia Española. Te hablo de la palabra atutuñar . Este vocablo, con toda su carga cultural, forma parte de nuestro exhaustivo Diccionario de regionalismos de Guerrero , pero debido a su riqueza, sus variantes geográficas y a su significado picarón, le dedicamos su propia cátedra en MexiHabla . La tiene bien atutuñada